header image
 

Kansas en Madrid

Mañana miércoles a las 20:00 en la librería malasañera Arrebato Libros (C/ La Palma, 21) se presentan los dos libros ganadores del I Premio de Poesía Joven “Pablo García Baena”: De cómo descubrí que seguía viva, de Beatriz Ros y el de la izquierda, Últimas cartas a Kansas de Sofía Castañón, esa mujer a la que Coque ya ha sugerido adoptar como la habitante más fiel de nuestro salón en este último año.

Así que yo ya me puedo poner a terminar mi lectura para el examen del jueves (último de este cuarto curso ya por fin) que mañana entre unas cosas y otras tendremos día bien intenso.

En fin, follones, malandrines, fementidos, me vuelvo a la vera de don Quijote y Sancho.

PD: por si hubiera o hubiese algún lector zaragozano, estos dos libros se presentan hoy en la librería Cálamo a las 20:30, y entre las 18:00 y las 20:00 ambas autoras estarán firmando en el stand de Eclipsados en la Feria del Libro.

La edad del óxido (o florilegio)

En septiembre, la editorial Laria publicará una antología titulada La edad del óxido en la que una decena de mangantes entre los que me cuento publicará relatos. Como la cosa ya está en marcha editorial (corrección, diseño y demás minucias) y además somos unos chicos modernos y puestos al día, nos hemos hecho un blog, es decir, este.

Daremos guerra, claro. Porque modestia la justa.

Legados

El gobierno de Portugal pretende que los sobrinos de Pessoa no saquen a subasta parte de la obra inédita del escritor (que tan sabio-económicamente administran). Hoy ha salido la noticia y lo cierto es que la cosa pinta mal: los herederos no están por la labor de vender en bloque todo lo que está en su poder al estado, sino que van pieza a pieza y a por la mejor tajada, desoyendo todas las peticiones de no dispersar los materiales de un escritor tan importante. La cosa no parece pintar muy bien, prueba de que los herederos más interesados en lo económico que en las palabras “patrimonio de la humanidad” bien podían no existir, y este tipo de legados de autor pasar a manos de mejores gestores (aunque claro, para eso el gestor, el estado, tiene que tener un mínimo interés). Curiosa información para hoy que vuelvo por la tarde al Teatro Pradillo, donde hace año y medio vi una de las obras que más me ha impactado a cargo de una compañía argentina: Acerca de la estrategia más ingeniosa para ahorrarse la penosa tarea de vivir, basada precisamente en textos de Pessoa. Hoy será por otros motivos y serán otros los actores, pero curioso recuerdo…

Selectividad (In Herodes we trust)

Los niñatos (y niñatas) de Madrid han terminado hoy la selectividad. Así que cuando un par de horas antes de mi examen llegué allí me encontré con una recua de calimocheros gritones, exagerados y totalmente prescindibles para la humanidad que tenían todo el prado de Ciudad Universitaria convertido en estercolero. Y en fin, yo también celebré el haber terminado los exámenes de acceso a la universidad, pero por dios, ¡existen papeleras!

Ala, ya, el Herodes que llevo dentro de mí se ha tranquilizado. Mañana por la mañana, examen de lecturas de novela.

El curioso impertinente

Hasta el día 15 la Compañía Nacional de Teatro Clásico representa El curioso impertinente de Guillén de Castro. Apenas ha estado un par de semanas en cartel y me voy a quedar sin verla por obra y gracia de algún que otro examen. Pero si tenéis ocasión (mañana es día del espectador) creo que merecerá tanto la pena como lo hizo El pintor de su deshonra. Apunte noctámbulo-teatrero en medio de tanta fichita con nombres de graciosos, damas, criados y demás…

Mañana examen de teatro del siglo de oro. In Calderón we trust…

Interpretación

Según facebook y una de sus innecesarias, estúpidas pero “enganchantes” aplicaciones, si yo fuera una canción sería I am the walrus de los Beatles. Es curioso que me toque una canción absurda que Lenon escribió para parodiar a todos los que se empeñaban en encontrar claves extravagantes en sus letras. Así, “Soy la morsa” es un despropósito gigante sobre tanto “interpretador” de las canciones del grupo.

Esta canción tiene de bueno el ser un aviso bizarro para leer con tiento y no avanzar más allá de lo posible en las reflexiones sobre una obra. Y en un día como hoy, otro día más de exámenes-adivinanza, apetece torturar a todo volumen a más de algún experto en vacuidades con oficio de profesor universitario.

Teruel

Ya está en funcionamiento el blog de La Piedra en el Charco. Por ahora apenas está colgado el programa y la manera de presentar las comunicaciones, canjeables por un crédito de libre elección en la Universidad de Zaragoza. Éstas se leerán mientras se celebra el resto del programa en una sala adjunta.

Asturias ye different

Ayer por la tarde en la feria tuvimos mesa rectangular sobre la literatura en Asturias. En la foto y la nota se ve a los participantes. No estuvo mal, hubo incluso pequeña polémica final y como se sabe dónde van nuestras lealtades, mejor callar. Y no, Sofía Castañón no es Xuan Bello -casi tan citado como la paciente Elena Medel ayer por la tarde- pero se defendió perfectamente y contó, tal vez, una de las pocas historias que en aquella tarde merecieron ser contadas.

Y yo me vuelvo a los apuntes, que el jueves está ahí, amenazante, y esta noche tenemos que engañar a un par de incautas para que el próximo septiembre se queden con nuestro piso.

Eurocopa

Si España no pasa de cuartos, siempre nos quedará Portugal. Aunque sea sólo por esto: Grandola, vila morena. Y yo quiero volver a Lisboa este año… o tal vez Oporto, pero otra vez el olor de mar y las ciudades abiertas sobre las olas.

Música y ceniza

Me envejeció la tierra, la gran Parca,
la más avara de mis madres.
Puso en mi carne su ceniza
y se llevó la verde música
que yo bailaba con mis jóvenes discípulas,
al compás celestial de una cítara de plata.

Me envejeció la tierra gravitando
en torno al sol que es su pretexto y su paisaje.
A bordo de ella conté ya sesenta vueltas
y en la penúltima se despidió mi padre,
con sus cigarras de oro, sonando sin sonar,
cada vez más distante.

Me envejeció la tierra con su magia eloz
y sus alas de pájaro.
Aquel azul que arrebataba mis sentidos
se hizo de pronto
el tenue soplo de una lumbre sin aire.

Y ahora, que encanecieron mis relojes
y las horas escapan en pánico,
¿quién va a besar la desnudez de mis alumnas,
sus cuerpos jónicos y dóricos,
a orilla de las noches o las albas?
¿Quién nos da música para seguir el viaje?

Eugenio Montejo murió el jueves. Este poema pertenece a su libro La fábula del escriba.