Fin de puente
Bueno, se acabó la buena vida cortesía de todas las festividades nacionales, universitarias y madrileñas… Volví a casa a una buena hora para despertarse y he empleado la mañana en cosas fundamentales ahora que llega el buen tiempo: subir la ropa de invierno al altillo, lavadoras, ordenar el caos, tomar el sol hasta que mi piel ha dicho que de a poco, por favor… No es por dar envidia, no…

Yo no guardaría (de momento) las cosas al altillo, estoy seguro que aún quedan al menos unas semanas de frío… (a lo mejor es que las deseo tanto que las confundo con la realidad, quién sabe).
¡Pero estás siempre viajando, mujer!